La tensa espera

La semana previa a una gran competición que llevas meses entrenando es todo un suplicio. Pasas de hacer una media de 180 kms. a la semana a hacer apenas 70. De poner tu cuerpo al límite cada día a tener que pasar las horas tumbado en el sofá. Esta semana consiste básicamente en descansar, pero cuando tu cuerpo se ha acostumbrado al zurre constante, él mismo te pide más. Sientes el hormigueo en las piernas y cierto malestar general porque tu organismo te pide su ración de desgaste diaria a la que tanto le costó acostumbrarse, pero sin la que ya no puede vivir. Tiene “mono” de entrenamiento.

La parte psicológica es también peligrosa, en mi caso, más. He de reconocer que soy un maníaco-compulsivo del descanso. Cuando estoy entrenando a tope necesito descansar mucho, pero no solo eso, a mis horas, exactas, en mi cama y que ni una raya de luz, ni una mínima gota cayendo en un vaso de agua me moleste. La siesta de una hora, mínimo, es sagrada. Cualquier pequeña cosa que se salga de mi esquema prefijado me perturba, no lo puedo evitar.

En esta semana hasta recelo de salir de casa, pues tengo miedo a cruzarme con cualquier persona que tenga un pequeño virus y me pueda contagiar alguna enfermedad en los días previos a la carrera fastidiando toda la preparación. Ya me ocurrió una vez, cuando estaba quizás en el mejor momento de forma de mi vida, que enfermé dos días antes de una carrera importante y desde entonces me he obsesionado con el tema. Cada vez que alguien tose o simplemente carraspea cerca de mi, me giro, lo miro un poco mal y me voy alejando poco a poco como quien no quiere la cosa.

Pero ya estamos a jueves y espero que todas estas manías no me afecten de aquí al domingo, cuando tengo mi primera gran prueba de la temporada estival. La media maratón de Oporto es una carrera rápida, no en vano se intentará batir el récord del mundo en esta edición. Pero además contaré el apoyo de mi familia y algunos amigos que se desplazarán hasta la ciudad lusa para apoyarme. Ya lo hacen cada día, y eso es lo que más agradezco, pero también es importante sentirte arropado en el día clave.

Por eso quiero dar las gracias a mi familia y amigos por aguantarme, sobre todo, en estos días “raros” para mi.

Esta entrada fue publicada en Diario de un atleta. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>