Sé que tengo esto muy abandonado desde hace tiempo, mucha gente me lo ha dicho, yo mismo me he propuesto muchas veces ponerme a escribir un post, pero nunca se me ha dado demasiado bien escribir por escribir, ni mucho menos escribir por encargo. Es algo parecido a lo de entrenar por entrenar.
Hay mucha gente a la que le apasiona correr por correr. Salen a hacer unos trotes cada día con el único fin de encontrarse consigo mismos en los caminos de asfalto. Algunos de ellos incluso llegan a entrenar muy fuerte, casi al límite de sus posibilidades, adelgazar, echar fuera el estrés de una ajetreada vida laboral, eso ya son pequeños objetivos.
Yo claramente no soy de esos. Yo solo sé correr por un objetivo, por una meta. Necesito saber que todo mi esfuerzo tiene un fin, que hay algo al final del camino. Algo por lo que luchar, por lo que merece la pena acostarse con este dolor de piernas permanente, que a veces alcanza otras partes del cuerpo como la espalda o incluso la cabeza. Acostarse cansado y dolorido, soñar con que al día siguiente estarás mejor, que te sacuda el sonido del despertador, porque podrías estar dos días durmiendo, abrir los ojos y comprobar que los dolores del día anterior no se han ido, es más, se han extendido a nuevas partes que desconocías de tu propia anatomía.
Ahora que ya debo estar alcanzando mi madurez deportiva, o eso dicen los expertos, me planteo dar el salto a la que es la prueba por excelencia del fondo atlético. El maratón es la carrera con la que llevo soñando desde que era niño. Cuando era muy joven vi a Martín, Alberto y Diego copar un pódium europeo y esa imagen de los tres abrazándose en meta fue la que ocupó la portada de mi carpeta del colegio hasta que otros ídolos adolescentes les sustituyeron en el instituto.
Hay un maestro de escuela, uno de mis primeros entrenadores, que siempre recuerda a sus alumnos que nunca dejen de soñar, que nunca dejen que nadie les diga lo que pueden o no pueden llegar a realizar. No sé si me podréis calificar de iluso, idiota, chalado o en el mejor de los casos de soñador. Pero mantener vivo mi sueño de infancia es lo que me ha permitido llegar hasta donde hace diecinueve años cuando quedé de último en mis dos primeras carreras, nadie, nadie, nadie, esperaba que llegase. Porque en la tercera carrera que corrí ya conseguí quedar de penúltimo y pensé, ya estoy un poco más cerca del sueño.
Y desde entonces hasta hoy, que me encuentro inmerso de pleno en la preparación que es puramente de resistencia. Los entrenamientos son todos muy realizables. Cualquier atleta de un nivel medio puede cumplir con cualquiera de ellos. Lo que te mata es la acumulación sin descanso de uno tras otro. Encadenar dos seguidos ya cuesta un poco, llegar a mitad de semana ya es muy complicado, pero completar una semana de más de 200 kms. hay muy pocos atletas que sean capaces de lograrlo. Los que consiguen acumular varias semanas de éstas seguidas, son los que estarán preparados para afrontar con garantías los 42,195 kms.



Ya te lo he dicho en otras ocasiones, pero te lo repito una vez mas. Eres un ejemplo para muchos de nosotros, y en especial eres un ejemplo para los niños… “tus” niños.
Ánimo Campeón
Muchas gracias Toni. Para mi es un orgullo formar parte de esta gran familia y ayudar en lo que pueda =)
Soy como tu en cuanto a los objetivos, y no me gustaría dejar este deporte sin hacer la gran prueba. Sigo ansioso tu primer encuentro, a buen seguro con éxito.
Un saludo.
Pues ánimo Pedro, duele un poco, pero con lo masocas que somos te acostumbras rápido jeje