A 42km de un sueño

Casi imperceptible ha pasado el verano sobre mis piernas, apenas hace unos días le dijimos adiós. Sin descanso, ni vacaciones, retando al calor y al sol día a día, tenía las vistas fijas en el Maratón de Berlín. A veces, con vacilaciones, sólo seguía con el convencimiento de poderlo conseguir. Un trabajo de “hormiguita” hacia el sueño de todo deportista.

Tras meses de entrenamiento, por fin llega el momento: el viernes aterrizamos en Berlín!!. No costó mucho descubrir por que está considerada una de las mejores maratones del mundo, los records del mundo lo atestiguan, pero todo lo que lo engloba lo convierte en un evento especial.

Alojados en el Hotel Maritim, apenas 1km de la salida, desde la llegada todo son facilidades. Las listas de salida arrojan grandes nombres y marcas estratosféricas. Todo está planificado al detalle: reunión técnica, reunión “pacer maker”, hasta un atlethes lounge en la planta superior del hotel para el entretenimiento de los citados.

Llego a Berlín unas horas antes que Amaya y Pablo; el viernes, hemos consensuado descanso, así que no tengo mucho que hacer durante la espera. Con algunos problemillas me acerco a la Expo Marathon, como todo en este evento: IMPRESIONANTE, los hangares de un aeropuerto son el escenario de al menos 4 salas interiores y diversas zonas de ocio exteriores. La recorro con prisas para poder volver al hotel a cenar con los españoles que ya habían llegado: Nimo, Jose Carlos y Granados. Poco antes de la media noche aparecen en un BMW (patrocinador) Amaya y Pablo y podemos retirarnos a descansar.

Sábado: desayuno, trote suave, con foto de rigor con la puerta de Brandenburger a nuestra espalda y reconocimiento a la inversa de los últimos km del recorrido, es un “truco” que suelo emplear para hacerme más cercano el tramo final. Unas rectas y a la reunión, donde nos dan las instrucciones para la prueba, anecdótica la sugerencia de dar muestras de euforia al cruzar la meta y no parar el crono de pulsera que desluce un poco la foto. Por la tarde recibimos a la segunda parte de la expedición: mamá y hermana pequeña, que empieza a ser fiel seguidora en mis maratones. Pequeño turismo por Berlín, al monumento del Holocausto y alrededores y pronto de nuevo al hotel a preparar los avituallamientos del día siguiente con 226ers.

A las 5:40 suena el despertador, y nos ponemos en marcha!! Desayuno, reposo, repaso de material y al paseíto tradicional de los atletas hasta la línea de salida. Dejamos las cosas en las carpas e iniciamos el calentamiento. A penas 10minutos antes de la salida nos indican debemos acudir a ella, me calzo mis Puma road racer III (el par destinado a las maratones, ya pide cambio). Separan a hombres y mujeres a ambos lados de la avenida, sólo las liebres de las chicas pueden aguardar detrás nuestra. En verdad, lo había pensado, pero no creí que fuera posible colocarme junto a Paula y Mikitenko en la línea de salida, a sus espaldas estaba esperando la cuenta atrás y el disparo de salida.

con Paula, record del mundo maratón femenino

42,195m por delante!! La amplia avenida del inicio facilita un comienzo cómodo, sin atropellos  ni aceleraciones, pronto encontramos nuestro ritmo dispuestos a dejar que los km pasen y pasen; me coloco a la espalda de Pablo, que a estas velocidades va silbando, y contagia esa sensación de facilidad. Km5, primer avituallamiento, vasos!! No me gusta!! Si todo va bien, no creo que vuelva a hacer uso de ellos y me limite a mis propios botes. Km7, los ánimos de mi madre me sacan una sonrisa, llevaba ya tiempo buscando donde estaría. En el avituallamiento del km9, sufrimos un pequeño contratiempo… que solventamos sin dificultades.

Siguen pasando los km, al principio parecían bien colocados, sin embargo algunos empiezan arrojar tiempos muy dispares, mi “cálculo fácil”, de los 3km hace una estimación más próxima del ritmo real. Sobre los 15km, que es una referencia bastante exacta voy al ritmo marcado 55:00 – 3:40/km. A esas alturas, ya oigo a Yoli de vez en cuando darnos gritos desde la bici. Un runners español viene con nosotros, había entrenado para correr más rápido y de hecho nos ha pasado en la salida, pero se une a nosotros. Por ahora no hemos sido sobrepasados por ninguna chica, vamos viendo a algunas que se descuelgan y dando caza poco a poco.

Poco antes de la media maratón

Las sensaciones no son malas, pero tampoco me encuentro tan cómoda como en otras ocasiones; antes de la media maratón llega Amaya en bici, tras haber realizado los primeros km de carrera a pie. 1:17:28, vamos bien!! Estoy en medio de los pasos de las maratones anteriores y esa es buena señal. Más cerca del 22 comienzan las ondulaciones del terreno, subimos un pequeño repecho y volvemos a bajar, por un momento pensé que ya habíamos pasado el tramo ascendente, que creía constante hasta el 28, pero no, aún teníamos alguna elevación más por llegar. Es en el km27 cuando Pablo me anuncia su retirada, sabía que el momento estaba próximo, pero le pido abandone al final de la cuesta km28. Por ahí ando con una chica finlandesa, que ya habíamos cogido anteriormente y no llevaba un ritmo muy uniforme, me emparejo con ella, la paso y me vuelve a adelantar, marchamos más o menos a la par. Creo que es por el km30 cuando veo a lo lejos a Estela Navascues, me da la sensación que la estamos recortando metros aceleradamente, un km más adelante conecto con su grupo, intento dar algún ánimo y seguir a mi ritmo.

Noto que me empiezan a fallar las fuerzas, sobre el km33-34, son en esos tramos donde me veo por primera vez sobrepasada por mujeres, 2 chicas me adelantan, pero sigo a mi velocidad, quedan km decisivos y aún puedo pagar el sobreesfuerzo. Tengo ya localizado el km38, el punto más cercano a nuestro hotel, antes de llegar a Postdamer Pl. decido tomar aliento tras la espalda de yellow’s man (ha sido compañero al menos en media carrera), noto que las sensaciones mejoran, posiblemente haya cedido tiempo; A Amaya y Yoli aún las oigo algo con la bici, aunque ya nos las veo, porque el público empieza a ser más numeroso; sí que siento los ánimos de Marisa y Pepe, es la tercera vez que los veo y me gritan a mi paso, al principio no les identifico, pero se agradece enormemente el calor que transmiten. En el km 40, se hace un pequeño zig-zageo, veo un reloj, y hago un mal cálculo y estimo seré capaz de bajar mi marca personal, so pena, que mi ritmo ya es menor que la suma que realizo, aún así, no quiero conformarme y ya empiezo a restar metros sobre los 2km; mi espiritú de medio-fondista me insta a “apretar” leventemente. Enfilamos una enorme recta solo dividida por la Puerta de Brandenburger, km42 miro de reojo el reloj y pienso que aún puedo, pero según me acerco al cronómetro oficial, recorriendo los metros finales, voy viendo como los dígitos se me escapan y no soy capaz de parar el tiempo por debajo de lo deseado.

foto de Marisa y Pepe. Km21

 He llegado, sabor agridulce, he terminado enteramente, y eso no es poco en una maratón, la incertidumbre forma parte de la esencia de la distancia y de la gracia del “reto”; sin embargo, son tan pocos los segundos que separan la guinda de la amargura de acariciar un objetivo y no poder hacerte con él, que no puedo decir que esté contenta, aunque sí satisfecha.

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una década de obstáculos

Desafiando en cada pasada a la madera, pisando fuerte sobre ella para evitar el agua. Un año más, la incertidumbre, el respeto y la pasión, se unen durante siete vueltas y media, sobre 35 obstáculos, junto a 7 rivales – compañeras.

Sin duda, el 3000m.obstáculos ha sido, o es mi “prueba”; tengo el convencimiento que sin ella mi carrera habría sido bien distinta; la puerta que se entreabría hace ya una década, me brindó numerosas oportunidades, un salto impensable en otras distancias, de la mediocridad, pude “codearme” con discreción con las mejores españolas.

Por y para el club, hoy nos retaremos de nuevo.

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Sueños compartidos

Porque cuando soñamos lo hacemos en solitario pero siempre hacemos a alguien actor de nuestros deseos; a veces, sucede, que el anhelo es común, y tenemos la oportunidad de luchar en equipo para conseguirlo.

Contrarreloj por equipos de duatlón, en Alcobendas, Madrid; para mí, la máxima expresión del esfuerzo al unísono. Representando al club diablillos de Rivas, las integrantes del equipo teníamos la obligación de marchar en bloque compacto durante todos los segmentos de la prueba. Chose, Natalia, Adriana, Elena y yo, tratábamos de aportar nuestro granito de arena, ayudando en nuestros puntos fuertes y sufriendo cuando no estábamos en nuestro terreno. Marcamos las diferencias con  nuestros pricipales rivales en la primera carrera; la bici era el punto fuerte de nuestras adversarias, que nos fueron recortando algo de tiempo, pero no lo suficiente, así que nos bajamos a correr sabedoras que una buena carrera nos daría la victoria, y así fue!! Tras cruzar la meta los equipos más competitivos pudimos proclamarnos CAMPEONAS DE ESPAÑA DE CONTRARRELOJ POR EQUIPOS. Una gran satisfacción el subir a lo más alto del podium en una especialidad que no domino, me defiendo como puedo.

by Joan Roca

La alegría sería aún mayor cuando Kebi sport de Gernika firmaba el mejor tiempo de la competición y compartíamos podium con Javi y sus chicos. Sin duda, los sueños compartidos tienen un valor especial.

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Seville Marathon (carrera)


5:55. Suena el despertador
. 5 minutos es lo que necesito para ponerme el chandal y las zapatillas. A las 6:00 comienza el desayuno y allí estamos cual relojes, nosotros y los animadores, Amaya desempeña el papel a la perfección, baja cámara en mano para grabar estos momentos. A pesar de las horas, consigue despertarnos y sacarnos una sonrisa a todos. Tomo el primer café de los 3 que ingiero antes de las competiciones importantes, y antes de subir el segundo. Me enfundo la ropa de “batalla” y hacemos tiempo. Vuelvo a bajar a por el tercer y último café, esta vez de cafetera, he tenido suerte.

Se encienden los motores. Ana llega al CAR cuando estamos sacando la bici de Javi, hoy sí que empezamos con un suave “trote” dirección al estadio. El punto de encuentro con Ullrich es la puerta de salida. Allí me despido de Javi y Amaya; por absurdo que parezca me emocionan estos instantes, su apoyo me ha acompañado en toda la aventura que ya llega a su fin. Localizamos baños, seguimos con los calentamientos, nos huntamos de vaselina, y crema calentadora (no hay que olvidar que son las 9:00 y estamos a 4 gélidos grados). Accedemos a la zona acotada para atletas con dorsal preferente unos minutos antes. Nos despojamos de mallas y sudadera, indumentaria de carrera: top y braguita del equipo Simply Scorpio71, camiseta tirantes interior, manguitos y guantes. Zapatillas: PUMA roadracer III

Bajo el arco de salida. Tengo muuuucho miedo. Estamos en contrarrecta, en dirección contraria a los cánones habituales en un tartán. Sobre las gradas y las edificaciones del estadio se puede vislumbrar el cielo. No lo puedo evitar, aprieto los labios y los dientes, de inmediato mis ojos se humedecen, me apresuro a secarmelos, mientras pido al vacío “porfi, echamé una manita, hoy te necesito”. Y se da el disparo.

3:40min/km. Es lo que tiene que ver Ullrich en la pantalla del Garmin que le he dejado, las instrucciones son claras: no podemos correr por debajo de ese tiempo. Ana, me escolta desde el principio, al poco damos caza a Carlos y Maria José que se unen al pelotón. El grupo de africanas se encuentra delante, les vamos dando caza poco a poco, a nuestro ritmo. Sobre el km2 ya estamos con ellas, seguimos a lo nuestro y ellas se ponen a nuestra estela. Es una avenida de ida y vuelta, así que nos cruzamos con los primeros. He tomado buena nota de los consejos que atletas experimentados me han ido dando: beber sin ganas, y desde el primer punto tomo agua, poca. Sobre el km6 la primera sorpresa: Amaya y Javi nos animan desde unas rejas!! ya la han “liado”. Seguimos recorriendo la isla de la Cartuja, y me siento muy animada, desde los primeros compases oigo mi nombre en muchos puntos, la familia de Pablo corea “Tamara” al paso por el km9, frente al CAR. Pasamos el puente del Alamillo hacia el centro de la ciudad. Ullrich y Carlos comandan el grupo, a sus espaldas Maria José y yo, vamos dejando pasar los km. Para mi sorpresa sobre el km15 veo a Berni, no lo esperaba tan pronto y en ese lugar, me anima y le indico que voy bien. Santa Justa, Avenida Kansas City, de repente, Maria José empieza a abrir hueco con Carlos, este se percata y se cobijan en el grupo en busca de mejores sensaciones. Un poco antes del paso por la media maratón, Ana también empieza a perder metros conmigo, Javi que anda por ahi le anima para que no pierda grupo.

1:17:45. Esto empieza ahora. Me digo cuando veo el reloj dispuesto en la media maratón; hasta entonces no habia mirado mucho el crono, tan solo en los primeros compases para controlar no me excedía del ritmo. 11min cada 3km era una referencia más “ajustada” y facilmente controlable. Todo marcha perfecto, tengo muy buenas sensaciones, cada cierto tiempo al respirar aprieto el abdomen para evitar “flato”, propenso a aparecer en los avituallamientos, con los que hasta ahora no tengo problema. En uno hasta unas atentas voluntarias estan pendientes del dorsal para ofrecérnoslos en mano, se agradece. Poco antes del km25 está Antonio Serrano y compañía animando. En este avituallamiento oigo algo de jaleo, creo que alguna atleta africana se ha ido al suelo… bufff!! menos mal que vamos delante. Y seguimos, paso por el Estadio del Sevilla, al poco, zona de adoquines, mis pies se empiezan a resentir de tanto impacto y las sinuosas baldosas parecen alfileres dipuestos a clavarse en mis plantas. No ha sido para tanto. Enfilamos la temida Avenida de las Palmeras, las atletas africanas aprovechan la amplia recta para el primer ataque; insto a Ullrich a seguir a lo nuestro, esa no es mi guerra y al poco nos volvemos a agrupar con ellas. Cruzamos a Triana y en el km 30, Fernando, de repente, me dice que no puede más!! Le estoy gratamente agradecida, ya ha hecho mucho. Javi, sigue mi estela en bici, me anima en estos momentos, voy en un grupo y me grita me resguarde en él, algún corredor, sabe mis intenciones y se ofrece a ayudarme a no bajar el ritmo. Las africanas han vuelto a escaparse, esta vez solo son 4 en la fuga y pronto se desperdigan. Hay un momento que pierdo la noción de los km, no sé muy bien cuentos me quedan. Regresamos de Triana, y pasamos cerca del Paque Maria Luisa, en el km36 está Ramiro Matamoros, también me anima eufóricamente, creo que es a esa altura más o menos donde adelanto a la 4a clasificada. En el puente del Alamillo las diferencias con la africana que me precede van disminuyendo, al paso por el CAR hace unas “eses”. Las bicis de la organización que me siguen y Javi desde atrás me animan a que le de caza, evaluó mis fuerzas, quedan 3km y temo no calcular con precisión. Ya estoy en “mi terreno” me recuerdan, y no hay obstáculos, ” a por ella y eres podium!!” Cuando me pongo a su par, hace esfuerzos por seguir mi ritmo, pero al poco pierde metros. Ya no queda nada, Amaya está a la salida del parque del Alamillo, me anima eufóricamente. Ya sólo 2km, unos metros más y una milla, últimos mil metros… llego al túnel de meta, uy!! salvando las distancias y velocidades (sobretodo), debe ser una sensación similar a los F1 en los túneles de Mónaco, mucho cuidado, no vaya meter la “pata” ahora. Y toco tartán!! a 200m oigo mi nombre por megafonía, braceo para intentar ir más rápido. 2:36:37. Muy satisfecha, extremedamente contenta, la experiencia ha merecido la pena.

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Seville Marathon (previo)

“para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible” H.H & J.P

Y así de imposible lo creían muchos e igual de impensable otros, pero yo no podía dejar pasar la oportunidad de intentarlo.

Tanto escepticismo no estaba falto de razones; hasta la fecha tan solo contaba con un par de actuaciones en pruebas que rondaban los 20 kilómetros y servían como referencia para doblar la distancia. Mi primera toma de contacto, fue el pasado Septiembre, en la media maratón de Motril, que al mismo tiempo celebraba el cto. De España. Donde el valor de la marca residía fundamentalmente en la corta preparación realizada, con apenas 3 semanas específicas y un par más de “transición” acumulando trabajo aeróbico en bicicleta y a pie. Dieron como resultado 1:16:13 y muy buenas sensaciones sobre los 21km. Tras esta cita, vacaciones. A la vuelta, para mi sorpresa, mi entrenador, Berni, se empeña en que corra la tradicional Behobia- San Sebastian, motivado por una ilusión personal. No negaré que no las tenía todas conmigo y era bastante reticente a la idea; aún le tenía algo de miedo a la distancia y no veía necesario repetir con tanta premura, pero terminé accediendo a sus deseos, a la postre culpables del salto a la larga distancia. No son pocos los que dicen que ha sido la Behobia más épica de la historia por las condiciones climatológicas que la acompañaron, y sin embargo mis sensaciones, en general, no pudieron ser mejores, los ánimos y la ayuda de quienes me acompañaron hicieron frente a las adversidades. En el viaje de vuelta de San Sebastian es donde empezó a rondar la idea de los 42km. Y no soy solo yo quien lo piensa, familiares y amigos me sugieren lo mismo.

Poco a poco y un poco a tientas, empezamos la preparación, aumentando paulatinamente los km, sin saber a ciencia cierta si finalmente podría con el reto. Fijamos Sevilla, por motivos logísticos y de calendario: Yo no me veía capaz de afrontar tantas incertidumbres en solitario; Pablo Villalobos, ya tenia concertada la cita Hispalense y mi hermana se desplazaría con él para apoyarle, el dispositivo logísitico ya estaba en marcha. Por fechas, no tenía nada que perder a estas alturas, si el intento no daba buenos frutos siempre tendría tiempo de volver sobre mis pasos.

Los entrenamientos, se fueron sucediendo, la preparación ha sido dura, casi puedo contar con una mano aquellos en los que la climatología acompañaba. El frío invierno ha sido contrarrestado con el calor de todos los que me han ayudado: Amaya, Pablo, Javi, Pinchos, y sobre todo, coincidir en la preparación con Ana Burgos; ambas pese a la nieve, el frío o la lluvia no faltábamos a nuestra cita, conscientes de que en solitario realizar el entrenamiento se nos antojaría poco menos que imposible.

Pasaron las semanas y se acercaba el momento, muchos km acumulados y poco descanso hasta la semana previa, en la que parecía que solo corría suave y dormía todo lo que podía.

Rumbo a Sevilla:

Tomamos el AVE a las 17:00, en el mismo horario pero en solitario. Mi viaje no podía empezar con mejor fortuna, cuando compro el billete me anuncian que es la última plaza en turista de dicho tren. La suerte acompaña!!. En 2 horitas y ½ (que bien quedarían esas cifras en el cronómetro), llegamos a Santa Justa, taxi y al CAR de Remo y Piragüismo, nos instalamos, yo de momento sola, pues Javi no llega hasta el sábado :-( . Pablo y Amaya se van a corretear un rato, yo ya he hecho los deberes con tiempo. Coincidimos en la cena con Maria José de Toro y Carlos, ellos también quieren intentar acercarse a 2:35, pueden ser una buena y experimentada referencia. Tras la ingesta de hidratos damos un paseo al hotel de mi compañera de fatigas. Preparamos la estrategia de los avituallamientos. Y vuelta al CAR, acogedor, pero carente de una buena insonorización. Prontillo a la piltra para acostumbrarnos un poquito al horario. Ainsss…. vuelta pa un lado, giro al otro, arriba, abajo… mi tele no funciona!! me empiezo a poner nerviosa… mi libro de viaje es un poco triste, así que decido abrirlo aleatoriamente e intentar tranquilizarme con la lectura… ainsss!! advierto a amaya via sms que cambio de planes, pongo el despertador un poquito más tarde, necesito dormir. Vaya!! Amaya tiene el móvil encendido!! arggg!! espero que estas marmotas no se hayan enterado (nota: lo ven a la mañana siguiente).

Rodaje, diría que “suave”, pero en el diccionario de Ana no suele estar esa palabra. Ducha y a la feria del corredor. Lo hemos dejado para muy tarde y somos muchos los corredores que estamos a la espera de nuestro dorsal, por suerte, Samu y Maca están un poco más adelantados y reducimos la espera. Nos damos más prisa en acercanos a la comida de la pasta, aunque no somos los primeros; al recoger el plato de los suculentos macarrones instamos al cocinero a que nos sirva un poco más, con un poco de desconfianza accede… no sabe este buen hombre que es más barato hacerme un traje que invitarme a comer!!! Durante la siesta llega Javi.

Los avituallamientos: mención especial merecen, nos ponemos a prepararlos sobre las 17:15, tras haber hecho acopio de botellas varias (venía preparada, pero en ese punto flaqueé un poco). Manualidades y tunning para personalizar los envases. Después de unas pocas cavilaciones, Amaya, Javi y yo optamos por el siguiente reparto de líquidos: km10 sales – km15 ½ gel – km20 ½ gel cafeina – km25 ½ gel – km30 ½ gel cafeina – km 35 sal y gel atado (optativo, según necesidades). El dosificar medio gel por envase, era en previsión de tener algún percance en un punto disponer de otro siguiente. Disolverlo mejor que atarlo pues lo considerábamos más seguro y eficaz, al menos en mi caso. A la postre, creo que diseñamos una buena estrategia.

La tarde transcurrió tranquila, en las inmediaciones del CAR poco se podía hacer así que nos acercamos a un centro comercial a hacer una pequeña merienda y ultimar detalles (la vaselina también había caido en el olvido). La cena iniciaba la cuenta atrás, cierto nerviosismo se intuía en el ambiente. De nuevo, volvemos a visitar la cafetería del hotel cercano, esta vez me decanto por un cola-cao caliente que me induzca un poco el sueño. Quedo con Ana para salir “trotandillo” desde el hotel a las 8:00. Ya hemos llegado a la habitación, tengo todo preparado, lo reviso por si acaso y echo alguna cosilla de más “por si”. …. Llega el momento… mi cabeza no para de pensar en mañana, me da miedo no estar preparada, me asusta el no saber que puede pasar, temo un sufrimiento que no conozco. Y claro, no puedo dormir!!! soy de “lágrima fácil” así que suelto alguna ante la impotencia y la angustia que me provoca el insomnio.

(en breve la carrera).

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Duatleta en los ratos libres, triatleta por vacaciones

Yendo y viniendo, y sin parar de correr, pero tras mucho tiempo sin pasar por aqui, retomo mis pasos, zancadas, con las que he intercalado suaves pedaladas.

Reconozco que mi afición a la bicicleta no pasaba más que por seguir de fondo las tertulias de Tour mientras mis párpados caían inconscientemente; no obstante sentía cierta curiosidad por las 2 ruedas, recorrer más kilómetros durante más tiempo, llegar más lejos y subir más alto.

A pesar de ser Madrid poco apta para este desplazamiento, cada vez son más las personas que lo emplean a diario. Este fué el comienzo de la historia… . Cuando pedí consejo a los expertos me encontré entre mis manos una bicicleta que excedía mis pretensiones, pero al fin y al cabo, suponía que tarde o temprano la competición llamaría a mi curiosidad y ésta a mis ganas. Así que decidieramé por la compra de tal velocípedo. No sería la primera opción la que comprara, sino, aquella que pasara por las piernas de una laureada triatleta (Ana Burgos).

Con poco entrenamiento, algo más de miedo y muchas ganas, debuté allá por Marzo en el duatlón de Móstoles; para mi parca experiencia, un enrevesado circuito, todo cuestas, rotondas y allá donde había llano acompañaba el viento. En la carrera me emparejé con Ana Burgos, no podía escatimar esfuerzos de mis puntos “fuertes”; las transiciones las hice… como pude, en el segmento ciclista Ana amplió su ventaja considerablemente y fui rebasada por otras 2 atletas, para en la última carrera dar caza a una de ellas y subir al tercer peldaño del podium.

Tras Móstoles llegó Gijón, tampoco fue de mi agrado el circuito, al que además se sumó la lluvia, con la que nunca había tenido ocasión de encontrarme sobre 2 ruedas… al menos, aunque me equivoqué en un tramo mantuve el tipo y la bici en pie. Gernika, fue mucho más agradable, una fiesta del duatlón con estrellas internacionales, y un marco incomparable. Hace casi un mes, Cantimpalos y sus chorizos fueron mi última (hasta el momento) competición duatlética, y en la que volví a repetir el 3er peldaño del podium de mi debut.

El triatlon…

Entra más en el apartado “aventura” que competición, reto o superación que podría decir. Y ya que nos ponemos, empezamos por cosas “serias” (no penséis en iroman que eso son locuras). De una competición de apenas 10 minutos a otra de 2 horas y 20 solo le separan una semana, 4 días de piscina con 1.000-1500m de media, otros tantas mañanas de bici sobre 40km de media, para afrontar 1500m y pico de natación, 36km de ciclismo y terminar con 10km de carrera. Pero como casi todo es perseverancia, ganas e ilusión, suplieron la falta de entrenamiento y concluimos felizmente la ¿¿”hazaña”??

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Haciendo balance

Aunque la climatología nos contradiga, hace ya unas semanas dijimos adios a la temporada invernal. Un punto de inflexión en el curso atlético, momento de respiro, recobrar fuerzas y punto y seguido en el camino para próximos objetivos.

Si echamos la vista atrás, hemos de remontarnos al año pasado, cuando incipiente se inaguraba la nueva etapa, el Circuito de Carreras de la Mujer preparaba sus últimos eventos tras el parón estival. La primera prueba se celebraría en Sevilla, por las inmediaciones del Paque María Luisa con salida y meta en la Plaza de España. La atleta local, María Belmonte sería la rival a batir, haciéndome con la victoria por unos escasos segundos. La siguiente parada estaría en Barcelona, el Arco del Triunfo de la ciudad Condal, hizo honor a su nombre y me acercaría al objetivo del circuito venciendo por delante de María Abel. La prueba final y definitiva, a la que llegábamos 3 atletas con opciones de imponernos en la general, la acogió Zaragoza, tras un estrecho marcaje a las rivales directas conseguría la tercera victoria consecutiva y el premio final.

Del asfalto al campo a traves no hubo apenas respiro. El invierno se presta a alternar pruebas urbanas con el cross y así cambiamos de año, con un pie en la carretera y otro en el barro. Si bien las competiciones importantes en este terreno no llegarían hasta final del período invernal; La marea amarilla llegaba a Cáceres para hacer historia en su trayectoria. Con un equipo compacto y el podium como punto de mira común, quisimos escalar cuantos más peldaños mejor. Y no fallamos, El Simply Scorpio de Zaragoza llegó a lo más alto en el cross corto femenino.

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